La novela se publica en 1886 surgió de la eclosión de las grandes novelas del siglo XIX, el tema central es la oposición de la naturaleza y civilización, el positivismo frente al orden moral. A partir de las confrontaciones anteriores Pardo Bazán desarrolló otros subtemas como la descendencia moral de la aristocracia rural, la decadencia física de la aristocracia urbana, como se desarrolla la política de las zonas rurales, el idealismo religioso frente al catolicismo oficial o la situación de la mujer. Los personajes de los Pazos son rudos y violentos se mueven con los esquemas de la aristocracia feudal (Mejías, sf: 9).
La novela cuenta la historia de don Pedro, que se hace llamar marqués aunque no tiene título nobiliario, vive amancebando con Sabela, hija de su criado Primitivo, con la que vive amancebado y tiene un hijo bastardo. Con el tiempo, harto de la insostenible situación y aconsejado por el Párroco Julián abandona los Pazos y se marcha a Santiago de Compostela. Ya en el ambiente de ciudad de casa con Nucha y regresa con su esposa a los Pazos, donde Nucha da a luz a Manuela. Sin embargo, con la vuelta a los Pazos don Pedro maltrata a Nucha y reinicia su relación con Sabel. Nucha cada vez más enferma se apoya en Julián y le pide que la ayude a escapar con su hija, pero Perucho y Primitivo trazan un plan para que don Pedro crea que el párroco y Nucha tienen una relación extramatrimonial. Consecuentemente, don Pedro despide a don Julián y lo hace marcharse de los Pazos, unos años más tarde Nucha muere. La novela termina con la imagen de Perucho colmado de riquezas y Manuela vestida con harapos.
La estructura de la novela está muy bien pensada, treinta capítulos que se agrupan en bloques, del primer capítulo al séptimo se plantea la acción de la novela, la finalidad es la presentación de los personajes, pretende introducir al lector en el ambiente. Asimismo, se describen los Pazos, la vida rural y las relaciones entre los habitantes desde el perspectivismo, además de presentar la genealogía del marqués de Ulloa. En esa atmósfera aparece Julián, capellán acostumbrado al mundo urbano, que es quien juzga e impone la mirada de alguien ajeno a ese lugar.
Del capítulo octavo al decimotercero se produce un desplazamiento espacial de los Pazos de Ulloa a Santiago de Compostela y en este contexto surge la perspectiva del Marqués de Ulloa. Los espacios que describe son la casa familiar, los paseos y jardines donde se siente cerca de la naturaleza.
A partir del decimocuarto y hasta el decimoctavo se narra el regreso a los Pazos de Nucha y don Pedro ya casados, pero con el nacimiento de Manuela al ser una niña don Pedro defraudado reanuda su aventura con Sabel.
En el decimonoveno y hasta el vigésimo noveno la naturaleza gana el terreno que había perdido. Se descubren las relaciones entre Sabel y don Pedro. El párroco quiere marcharse de los Pazos porque se da cuenta de que es imposible instaurar un orden en esa casa, pero don Pedro se lo impide.
El desenlace de la obra empieza en el capitulo vigésimo tercero, cuando Nucha descubre que Perucho es un hijo bastardo de don Pedro. Hasta que en el capítulo vigésimo octavo la perspectiva narrativa se traslada a Perucho, es cuando se inventa la aventura entre Nucha y el párroco.
En el último capítulo da un salto de diez años, es cuando se produce el cambio de roles entre Perucho y Manuela. Representan la viva imagen de la naturaleza que vence a la civilización.
El párroco es quien impulsa la acción de la novela, el tiempo en la novela es lineal del presente al futuro, pero se rompe en dos ocasiones, cuando se cuentan los antecedentes genealógicos del marqués y cuando Nucha por fin comprende que se casó por deseo de su padre y no porque ella quisiera.
La naturaleza en la obra aparece señalando el peligro y tiene su reflejo en el comportamiento de los personajes, de hecho pueden dividirse en los que provienen del mundo urbano y civilizado como Julián, Nucha o el padre de Nucha. Frente a ellos Primitivo, Isabel y Perucho que pertenecen al mundo natural e incivilizado. Don Pedro ocuparía un lugar intermedio porque proviene del ámbito rural, pero mantiene un contacto con la civilización.
Los tintes del Naturalismo que se observan en la novela son la influencia del medio ambiente en el individuo, el determinismo material porque hay en los personajes una unión entre el cuerpo y el espíritu. Además, Emilia Pardo Bazán le dio mucha importancia a los datos físicos de los personajes. La diferencia entre el Naturalismo francés y el español es que el último no es tan radical, de hecho, Bazán no llega a plasmar los extremos del Naturalismo.
Existe además en Los pazos todo un plano de realidad suprasensible, compuesto por los roces, los rumores, los sueños, ventanas que crujen […] conciencias que leen en las cartas el porvenir de los personajes, etc. Componente que sirve para encantar la realidad, al imponer una naturaleza menos determinista, envuelta en un aura de misterio (G. Gullón, s.f).
Bibliografía
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES, <http://www.cervantesvirtual.com/portales/pardo_bazan/autora_biografia/> [19/01/2021].
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES, Gullón. G, obtenido de: <http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-densidad-genrica-y-la-novela-del-ochocientos---los-pazos-de-ulloa-de-emilia-pardo-bazn-0/html/ffba7042-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html> [22/01/2021].
Mejías. B. C. (s.f). Emilia Pardo Bazán. Liceus.

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